TRABAJANDO CON EMIL MONTGOMERY

Qué época difícil nos tocó vivir.
Donde el afecto se mide por la ausencia de afecto, y la condición humana está amurallada dentro de las personas mismas, como una eternidad dentro de un paréntesis.
Donde el silencio llama a florecer ideas atribuladas, donde la soledad es el lenguaje de los inicios y de los mayores finales.
Donde el arte debe ser práctico.

Eso es lo que ocurre hoy en día. A eso nos enfrentamos, es la consecuencia lógica de un sistema donde las personas que pueden generar cambios en la sociedad optan por mantenerse al margen. El arte está condenado a ser práctico.
Los artistas ya no solo deben hablar con una voz que sobresalga entre la escala de la indiferencia, sino también generar en el público la urgencia de involucrarse en la construcción de la sociedad.
No alcanza con crear obras que generen una experiencia estética indescriptiblemente bella. Un concepto como el de “el arte por el arte” hoy importa menos que nunca. Una obra valiosa en la actualidad sería la que mueve a las personas, y las transporta de la contemplación a la acción.
Juntos podemos. Separados, no.

Y en menos de una semana tendrá lugar Interactive Music Dome, el primer concierto interactivo en la historia de Uruguay. Lo organiza Emil Montgomery, músico con el cual tengo el honor de trabajar. Me desempeño como el biógrafo de FAROSUR, proyecto donde se inscribe Interactive Music Dome.

Es un cargo que ocupo desde hace ya varios meses, y tener la posibilidad de interactuar con alguien como Emil Montgomery ha sido una vivencia equiparable a abrir los ojos, y olvidar que pueden volver a estar cerrados. Y la experiencia va más allá de Emil – el equipo entero que ha congregado reviste cualidades formidables, es un grupo que te complementa y completa en todo sentido.

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Hoy quiero compartir algunas de mis impresiones con todos ustedes. También reproduzco por primera vez algunas frases de las entrevistas que he grabado con Emil.
Pero me gustaría que entiendan desde ya que los conciertos a llevarse a cabo el 7, 8 y 9 de noviembre en nuestra ciudad no tienen un punto de comparación tangible. No hay un referente ni lejano, ni inmediato. Interactive Music Dome implica una sumatoria de elementos nunca antes vista – conciertos donde el público tiene una participación determinante tanto sobre la música como sobre la ambientación visual del evento. Y esto es una creación de la Plataforma FAROSUR.

FAROSUR

FAROSUR fue establecido en 2012. Emil lo define como el proyecto de su vida. Es un colectivo de artistas que apunta a transmitir y activar valores de paz y tolerancia. El respeto por el medio ambiente y la diversidad cultural son también pilares básicos de FAROSUR
Su lanzamiento se dio en el marco de un esplendente concierto que incluyó la participación de luminarias como Kitaro y Suzane Cianni junto a Emil Montgomery, y un grupo notable de artistas rioplatenses en el Teatro Solís.

La palabra clave para aprehender la esencia de FAROSUR es “activar”. Emil tiene muy claro que una cosa es hablar sobre paz y tolerancia. Y otra cosa muy distinta es adoptar medidas que activen dichos valores, que hagan surgir en los demás la voluntad necesaria para operar cambios en el mundo.

Con el concierto en el Teatro Solís en 2012, Emil presentó FAROSUR al mundo. Nos enseñó que diversos artistas podían aunar sus esfuerzos, y laborar por el procomún. Y ahora, Emil amplía los horizontes al incluir ya no solo a otros artistas sino también a la gente toda en Interactive Music Dome, un proyecto cuya premisa no es otra que la democratización total del arte.

INTERACTIVE MUSIC DOME

interactive Music Dome emil montgomery
Interactive Music Dome es una entidad compleja. Es un concierto donde los límites se corren hasta que todo es un centro en el cual ocurre la creación  Emil define Interactive Music Dome de maravilla cuando explica que es una unión entre magia y tecnología. Es un concierto alimentado por una serie de dispositivos de avanzada que son operados tanto por él como por el público, y que dan lugar a una supremacía visual y auditiva.

Interactive Music Dome es un concierto interactivo. En cada uno de los cinco recitales que se han programado para esta semana, se alternarán pasajes en los cuales Emil interpretará sus propias composiciones, y otros en los cuales el público pasará a comandar la experiencia creativa.

Y por sobre todas las cosas, Interactive Music Dome es un evento disruptivo, esa clase de acontecimiento que pareciera salir del éter para luego convertirse en una secuencia imborrable de la realidad. Es un acontecimiento, en el cabal sentido de la expresión. Va a derribar un buen par de barreras y de preconcepciones respecto a qué se puede hacer y no artísticamente. La destrucción es la base de la creación, y lo que Emil está haciendo es destruir ciertos límites que atenúan la eficacia de los artistas para entablar una comunicación plena con la audiencia.
No creo que le agrade la palabra “destrucción”, él jamás la usaría. Él me enseñó que hay que cuidar nuestras palabras, porque se convierten en nuestras acciones. Él nunca hablaría de “destrucción”. Él se enfocaría en el aspecto de renovación, de restauración.

La interacción es la nota distintiva. En cada evento, el público asume un papel protagónico. Es simple: en Interactive Music Dome, creamos colectivamente. “Juntos podemos”, ese es el espíritu del espectáculo. El paradigma del artista en su escenario reproduciendo el disco que grabó en el estudio, y la gente aplaudiendo al final de cada tema deviene obsoleto.
La dinámica participativa implica que ni siquiera Emil sabe qué va a ocurrir en los eventos, hay segmentos en cada espectáculo que serán irrepetibles, porque pasará a incidir el factor humano.

Por primera vez en Uruguay se instalará un sistema de proyección  como el que se utiliza en las salas IMAX de las grandes capitales del mundo. Implementar esto ha sido todo un reto, porque la Sala Galileo Galilei tiene una estructura determinada, y el aparato llamado “Planetario” (justamente, el que proyecta las estrellas) es inamovible. Y conseguir una proyección que abarque el domo de lado a lado sin que se proyecten sombras fue un desafío enorme. Pero Emil conoce el Planetario mejor que nadie. De hecho, él fue el primer músico en brindar un concierto allí, a principios de los noventas.

Con respecto a Interactive Music Dome, Emil me explica que “esto es como una primera presentación del concepto. Queremos que evolucione año tras año. Nuestra intención es que se haga una edición anual, donde se vayan exponiendo los avances de la tecnología, de la interactividad, de las ideas, del público… tenemos la idea de seguir interactuando con la gente a través de nuestras plataformas, de nuestra web, de las redes sociales… que esto vaya creciendo desde ahí. Esto es una muestra de lo que tenemos en nuestras mentes, y de lo que queremos desarrollar”.

Sin ir más lejos, Emil incluso diseñó instrumentos nuevos que utilizará en el escenario ese día.
Mi favorito es una especie de generador de hologramas musicales. Es un poco difícil describirlo, hay que verlo en acción. Pero básicamente, es un instrumento que hace que las imágenes suenen.

 

Recuerdo cómo me fascinó el concepto de Interactive Music Dome la primera vez que Emil me lo relató. Es curioso escuchar algo así de cósmico y de real al mismo tiempo.
Mi banda favorita es The Who. El gran disco de la banda se llama “Who’s Next”, y surgió de un concepto participativo que tiene muchos puntos de contacto con Interactive Music Dome.
Básicamente, a principios de los 70 la banda quería realizar un mega-concierto de varios meses de duración, en donde el público terminaría siendo parte integral de la música. Por diversos motivos, este proyecto nunca se concretó. Principalmente, la tecnología no estaba lista. Pero hoy, la historia es otra. Y existen los medios necesarios para que un auditorio entero se involucre con un artista en tiempo real, y cree no solo música sino también visuales con él.

Y me parece bueno aclarar que la participación en el evento es optativa. Esto es, no por el hecho de asistir hay que involucrarse en lo que está ocurriendo. No, quienes quieran simplemente sentarse, relajarse y dejarse llevar por la conjunción de sonidos e imágenes, podrán hacerlo sin problemas.

Me impresiona el hecho de que esto tendrá lugar en Montevideo. No en una ciudad europea, ni en una metrópolis americana. Y no es una mega-producción extranjera. Es un proyecto ideado por Montgomery, y llevado a término por más de 50 personas (en la mayoría jóvenes) que le han dedicado semanas enteras a esta causa.
El concepto de que “juntos podemos” quedó plasmado también ahí. La interactividad ha existido desde el primer día.

En las palabras de Emil, “las acciones de FAROSUR apuntan a promover valores. En 2012 en el Solis con Kitario, Cianni y todos los artistas nacionales lo que pretendíamos era promover el trabajo colectivo. Mostrar cómo se podía generar un trabajo colectivo desde diversas disciplinas, integrándolas, y que todo eso permitiese transmitir algo potente a la gente. En este caso, yo procuré derribar un muro que había entre la gente y el show. Y quizá en un momento se fusione un poco todo, que haya un festival multidisciplinario en que la interactividad sea importante”.

Emil también me dijo una vez que no siente una necesidad apremiante por seguir grabando discos. Busca algo más a nivel artístico. Pero por sobre todas las cosas, busca algo más a nivel humano. Interactive Music Dome es ese “algo más”.
Es arte práctico. Es lo que necesitamos hoy en día.
Y (lo más emocionante) es que quienes asistan al Planetario esta semana, verán que también es arte hermoso.
Puede ocurrir eso. Que el arte sea práctico, y a la vez hermoso.
Es difícil de lograr.
Pero bueno, nos tocó vivir una época difícil.
No hay que permitir que nada se vuelva imposible. De nosotros depende.
Juntos podemos.