Publicación de “Los Últimos Árboles”

los ultimos arboles

El sábado 1 de junio de 2013 edité Ayer La Lluvia. El libro me permitió realizar mi gran ilusión de ser músico al presentarlo con los jóvenes artistas que lo habían inspirado, y con otros más experimentados que se identificaron con sus historias. El libro se presentó en diecisiete eventos en un año, en escenarios a lo largo de todo el país que no estaban pensados para ese propósito y combinando estilos y géneros que en teoría eran muy disimiles. Pero no en la práctica, posiblemente porque la única manera de completar un rompecabezas es empleando piezas distintas.

Eventualmente, el libro decantó en un disco colectivo con diecisiete canciones que completaban la historia.

Y entonces, me retiré como escritor.

Nunca hablé sobre eso. Del silencio no se habla.

Conozco muy bien el silencio, porque nací con él. Y el silencio se respeta.

Pero lo que ocurrió en los meses que decidí apartarme de la literatura quedó plasmado en un libro titulado “Los Últimos Árboles”. Ese libro fue compuesto en en el periodo que abarca desde el 6 de enero de 2014 hasta el viernes 14 de marzo de ese mismo año, fecha en la cual tomé la decisión de no escribir más.

Una vez terminada la ronda de presentaciones del libro, algunos de los músicos extranjeros que conocí entonces me solicitaron que los asistiera en sus primeras giras por el país. Y al mismo tiempo, otros músicos uruguayos me invitaron a participar de sus propios eventos.

A inicios de este año, dos artistas que aprecio mucho (Demian Caula y MagikaSoul) me invitaron a un show conjunto en el Centro Cultural Terminal Goes. Ese show se centraba en el concepto de la reversión, en trasponer las emociones originalmente alojadas en una obra hasta hacerlas cobrar otra entidad.

Fue una idea que me fascinó, porque si lo aplicaba a lo que viví en el marco de Ayer La Lluvia, la conclusión era que uno se puede curar con aquello mismo que lo enfermó.

Así que tomé el último libro que había escrito, y lo reversioné. Recreé “Los Últimos Árboles”.

No agregué palabras. Desplacé los textos que ya tenía, omití párrafos enteros y combiné otros hasta formular la misma historia de una manera diferente. Y en un punto, pensé que podría compartir ese libro.

El manuscrito original de “Los Últimos Árboles” tenía 32 textos. Su reversión pasó a tener 17.

Pero la totalidad siempre está presente en los fragmentos. La tristeza inherente al libro original aún era palpable en esta nueva versión. En cada silencio se podía captar el peso de lo que una vez sí se había manifestado.

Entonces, se me ocurrió recurrir a lo único que puede pormenorizar la tristeza hasta volverla una nimiedad: la música.

Contacté a muchos de los artistas que me habían acompañado en el tramo final de 2014, y recurrí a ellos para contar la misma historia del libro empleando sus canciones.

Aún así, no había abandonado la idea de publicar tanto el libro como el disco. Pero conforme los músicos me suministraban las composiciones que faltaban, comencé a darme cuenta de que el libro podría no publicarse.

Y me sentí aliviado.

La realidad es que leer un libro que había quedado inédito tiene un valor esencialmente retrospectivo. Y también hay algo perverso en acceder a esas obras que los autores no quisieron hacer públicas en su momento. Por algo fue. Lo que sucede, conviene.

Y el silencio se respeta.

 

 

El esquema de este nuevo compilado es muy similar al del CD colectivo Ayer La Lluvia. Hay canciones de músicos uruguayos, argentinos y españoles. Hay temas de músicos con una trayectoria muy extensa, y otros que fueron grabados expresamente para el disco por bandas nóveles.

Un porcentaje significativo son canciones que a la fecha están inéditas, y le pertenecen a artistas con los cuales compartí eventos musicales y literarios a fines de 2014.

En general, el libro se enfoca en las consecuencias de lo que pasa, mientras que el disco describe lo que pasa a cada instante. Eso hace que el disco tenga más acción dramática, y que su final se sienta muy distinto, si bien esencialmente es el mismo. Lo cual es un aliciente adicional para no editar el libro – el concepto de reversión que animó este emprendimiento no podría haberse implementado de mejor forma.

La presentación en sociedad de “Los Últimos Árboles” tendrá lugar el 24 de junio, y luego habrá muchos eventos donde los argentinos que contribuyeron temas al compilado se van a estar presentando con sus colegas uruguayos en Montevideo.

En cuestión de días van a poder conocer a todos estos artistas, y escuchar los primeros adelantos del disco que se ensambló. El disco en sí lo podrán descargar libremente la semana misma de su presentación.

“Un sueño que tenés solo, no es más que un sueño. Un sueño que tenés con los demás, es una realidad”. Me he remitido varias veces a esa frase de John Lennon, y aún hoy comulgo plenamente con la verdad que entraña. Pero también he aprendido que antes de compartir tu sueño, tenés que saber construir la mejor versión de vos mismo. Y creo que ese es el valor de este disco, y de todas las actividades que tendrán lugar ahora: recordarnos que toda creación individual no es más que una creación de partes. Y que todo, absolutamente todo en la vida se construye. Y si se rompió, se puede volver a construir. Todo.

Hasta el ayer.