Entrevista a: Emilio Pérez Miguel (Revista LAMayor)

(Comparto la nota publicada por la Revista LAMayor de Maldonado, en su ejemplar de mayo 2013)

Emilio Perez Miguel ayer la lluvia tapa

En el primer número de LAMayor, incluimos textos del poeta montevideano Emilio Pérez Miguel. Emilio enseguida se convirtió en un colaborador frecuente de la Revista
Y hoy que conmemoramos nuestro tercer aniversario, Emilio anuncia el lanzamiento de su tercer libro, ni más ni menos.
Se llama “Ayer La Lluvia”, y es un libro totalmente original en su enfoque. Emilio lo va a estar presentando en un festival de música y literatura, en escenarios de la capital como la Sala del Autor de AGADU, y la Sala Zitarrosa. Lo acompañarán músicos jóvenes que interpretan diversos estilos, pero que tienen un común denominador: el entusiasmo y la ilusión que depositan en lo que hacen.
A continuación, reproducimos la conversación que mantuvimos con Emilio.

– Contanos sobre tu nuevo libro…

Se titula “Ayer La Lluvia”, y es el primer libro en prosa que publico. Tiene once micro-cuentos, y una novela corta. Lo que se hace en cada texto es analizar una forma de amor distinta. Ese es el concepto que unifica el libro – el hilo conductor, digamos.
El primer texto se llama “Hemisferios”, y es sobre el amor que lleva a la muerte. En un principio, era un cuento que tenía 16 carillas. Y terminó convirtiéndose en lo que se puede ver ahora en el libro, un micro-cuento de solo una carilla y media.
Y el último (la novela corta) es “Cuando Estabas Ahí”, y trata sobre la muerte que conduce al amor… son los dos polos opuestos. Y en el medio se encuentra absolutamente todo lo demás, desde textos que lidian con el amor propio, el amor imposible y el amor por quien no sabe amar, hasta micro-cuentos que examinan el amor por el odio. Me propuse no incurrir en omisiones, y escribir de la forma más honesta posible.
Vi que tenía una paleta muy variada a mi alcance, y opté por usarla a pleno… los resultados me parecen más que efectivos.

– Así que cambiaste de género, y fuiste de la poesía a la prosa… ¿Qué complicaciones te trajo eso?

¿La verdad? Me siento más en mi elemento. Me parece que cuando escribía poesía, me preocupaban los aspectos formales en demasía. Estaba todo el tiempo pendiente de las rimas, de contar las sílabas, y de la estructura integral de la composición. Ahora siento que hay un balance, y lo que digo y cómo lo digo está bastante equiparado. Es cómo si me hubiera deshecho de varias ataduras que me quitaban movilidad, para adquirir una soltura que antes me era ajena.

Me parece acertado decir que este cambio de género refleja también un cambio en mi forma de ser. La persona que escribe prosa es claramente gregaria, los poetas son mucho más solitarios. Y hoy por hoy, disto mucho de ser el que era antes. Me alegra decir que la apertura que siempre había anhelado (y que me llevó a publicar los dos libros anteriores, “Once” y “Ten”, en 2009 y 2010) finalmente se está materializando.

– ¿A quién está apuntado este libro?

En general, los micro-cuentos fueron pensados para un público más adulto que el de la novela corta. “Cuando Estabas Ahí” fue escrita con lectores más juveniles en mente.
Uno de los objetivos del libro es generar un intercambio entre padres e hijos. Me preocupa mucho la gente joven, percibo una fuerte crisis de valores en la sociedad. Y pienso que esta crisis surge y se acucia por lo maltrecha que está la familia como institución.
Hacer algo que entable un diálogo entre los padres y sus hijos me parece un paso en la dirección correcta.

– ¿Cómo vas a presentar este libro?

Eso es lo que más me entusiasma. Organizamos un festival de música y literatura con varios artistas jóvenes, son todas personas que conozco desde hace mucho tiempo, y que (en muchos casos) tuvieron sus primeras notas publicadas en MusicKO o Cooltivarte [nota: sitios que Emilio gestiona, o con los que colabora].

El primero de junio en la Sala del Autor de AGADU toca La Medio Siglo
El veinticuatro de junio en la Sala Zitarrosa tocan Nadia Costa y Nico Sánchez. Ese día, se cobra una entrada de 190 pesos. Y esta entrada se canjea por el libro en la puerta de la Sala. O sea, el libro va de regalo.

Y hay otra fecha más el 25 de julio, que involucra a las bandas más jóvenes del festival, y que (propiamente hablando) es una fiesta para todos los involucrados en el lanzamiento de “Ayer La Lluvia”. La vamos a hacer en un local de fiestas en pleno centro. Las dos bandas confirmadas son Casablancas y Flanger, y seguramente haya una tercera banda esa noche…

Y eso sin contar los invitados que participarán en cada toque.
Los iremos anunciando en el correr del mes, para no generar falsas expectativas.

Y la parte literaria viene de la mano de la poeta Déborah Eguren, quien leerá pasajes del libro, y hará una performance de poesía. En todos los eventos, la acompañará Mauricio Trimani en guitarra.

– ¿Cómo surge algo así? No es para nada común presentar un libro en la Zitarrosa…

Exacto. Es atípico. Rumbo es una editorial independiente, y ninguno de los que estamos involucrados somos lo suficientemente masivos como para garantizar que esto sea exitoso. Estamos corriendo un gran riesgo. Y eso nos entusiasma bastante, a decir verdad. Creo que es un ejemplo valioso para la gente más joven. Subrayar el hecho de que hay que pelear por aquello en lo que uno cree.

Hace tres años asumí una actitud concreta ante el arte, cuando decidí concentrar mis energías en la difusión de músicos jóvenes, tanto en  mi sitio propio (MusicKO.com) como en Cooltivarte, y en la Revista LAMayor. Eso fue motivado por mis propias experiencias como creador.

En todos estos años, nunca hice una nota buscando algo a cambio. No cobré un solo peso por ninguna de las notas incluidas en esos sitios y publicaciones. Lo hice porque sentí que era lo correcto. Hay mucha verticalidad en el arte, y eso es una pena. Estaría bueno que opere un cambio.

Mirá, de esto no hablé nunca, y por ahí está bueno hacerlo ahora, porque ha pasado tiempo, y de lejos hay cosas que se ven con más claridad.
Mi primer libro lo publiqué en 2009. Se llamaba “Once”. Lo publiqué, y la editora envió copias a un par de diarios y revistas. Y lo mandaron para atrás. ¿Y sabés qué le dijeron a la editora? “No lo entiendo. No puedo escribir sobre un libro que no entiendo”. Eso fue lo que le dijeron.
Y yo me pregunté, “¿pero por qué no me llaman y conversamos sobre el libro? ¿Por qué no nos juntamos a hablar al respecto?” Es verdad, “Once” era difícil de entender. Pero si me conocés a mí, el panorama cambia. Un intercambio directo con el autor de una obra siempre te habilita a explayarte sobre ella.
En mi vida negué una nota en MusicKO. Escribo sobre todo tipo de bandas. Si bien me gusta el rock, he reseñado bandas de metal, y artistas que hacen electrónica. No le cierro las puertas a nadie. No vale decir “no entiendo”, eso es lo mismo que decir “no quiero entender”. El que quiere ayudar, encuentra la forma. El que no, va a encontrar la excusa. No hay mucha vuelta que darle.
Y no hay que dejar que esa clase de experiencias nos definan para mal.
El tema es que a mí esas cosas me pasaron de grande, ya tenía 30 años. Si le pasan  a alguien que tiene 17 años, es distinto. Es fácil tomárselo más a pecho, y sentirse desmotivado. Si sos joven, algo así puede agriar por completo tu visión creativa.

De última, para mí estuvo bueno todo eso. Ahora trabajo como editor de cultura de un diario online (eldiario.com.uy), y tengo claro cual es mi postura. Pongo tres requisitos para hacer una nota: escuchar todo el material del artista, verlo en vivo, y conocerlo en un contexto que sea lo más natural posible. Más que escribir una crítica académica (cosa que me resulta aburrida), lo que hago es enfocarme en una forma de vivir la música. Esas notas son marcadamente vivenciales, y siempre termino escribiendo sobre artistas que tienen historias interesantísimas para contar.

– ¿Hasta dónde pensás llegar con esto? ¿Te veremos presentando “Ayer La Lluvia” en Maldonado, por ejemplo? ¿Está en tus planes?

Sí. Es una de las cosas que más deseo, de hecho. En la Revista leo sobre sus bandas, y a muchas las tengo en Facebook. Y estoy familiarizado con su obra. Acá hay historias increíbles para contar. La de Jorge Tate es una, por ejemplo. Habla de una dedicación al arte que ya no es común, la clase de compromiso que hace falta más que nunca hoy en día.
Pero no es lo mismo tener a esas bandas y artistas en Facebook y ver lo que hacen en YouTube, que poder verlos sobre un escenario. Quiero incluirlos de algún modo.
Idealmente, haría una gira por el interior. Vamos a ver cómo se da todo, qué repercusión tiene esta primera parte del festival… sé que esa puerta está abierta, y (de ser por mí) la quiero explorar.

– Uno de los micro-cuentos es muy distinto, y sé que tiene una historia particular… es el que se llama “Andrea”, y trata sobre el amor ideal. El prólogo del libro (escrito por Déborah Eguren) dice que habías dejado una hoja en blanco en la copia que le diste a la editora y a todos los que participan en la presentación, porque sabías que faltaba algo. Y esperabas poder escribirlo antes de que el libro entrara a imprenta. ¿Fue así? ¿Y qué pasó? ¿Qué te llevo a escribir ese texto TAN conmovedor?

Uso comodín [risas].
De eso preferiría no hablar ahora. Por la impronta que tiene es claro que lo escribí después del resto, y que algunas cosas estaban cambiando. Pero por una cuestión de respeto a las personas involucradas, en este momento corresponde mantener el silencio intacto…

– ¿Cómo sigue todo ahora?

Me gustaría mucho hacer una serie de televisión. La novela corta de hecho tiene una estructura que se presta para eso, más de una persona me ha dicho que “Cuando Estabas  Ahí” sería una excelente serie juvenil. Entiendo que se deban adaptar algunas cosas, pero eso ya lo tengo asumido.
Por un tiempo, no pienso editar ningún otro libro… aunque cuando salió “Ten”, dije “éste es el último libro que publico”, y al día siguiente ya estaba escribiendo un cuento llamado “Luces Imposibles”, para el libro que terminó siendo “Ayer La Lluvia”.

Quiero hacer un par de toques más. El festival no puede terminar luego del tercer evento, hay bandas que fueron vitales en la gestación del libro, y que aún no han tocado. Lobo Está? (la banda de Gonzalo Saavedra) es una de ellas. Les Enfants es otra banda que me gustaría incluir en algún evento, su disco “Volver Al Futuro” fue editado el año pasado, y para mí se convirtió en un punto cardinal. Y conozco muchos otros músicos jóvenes que se merecen poder pisar escenarios más masivos, y llegar a un público más amplio. Son buenos en lo que hacen, y tienen cosas para decir. Es justo darles un espacio para hacerlo.

– ¿Podrías compartir algo del libro con nosotros?

– Y, ya que lo nombraste antes… este es el “famoso” micro-cuento que faltaba en “Ayer La Lluvia”: “Andrea”. Pienso que es el punto de inflexión emocional del libro. A todo el mundo le encanta, he visto personas llorar al leerlo. Está bueno compartirlo, para que la gente me conozca un poco mejor. Sin dar detalles, esto es lo más lejos que mis sentimientos han podido llegar en lo que va de mi vida…

 

ANDREA

Te conocí en aquel abril, cuando las puertas eran rituales, y la lluvia pedía respuestas. Yo no podía hablar porque ya no tenía voz, y (en cualquier caso) alguien se había llevado las palabras.
Y vos me la devolviste, como quien le da vida a una memoria en una comunión de silencios.

Andrea. Así te llamabas. Me enseñaste a soñar con esa palabra, a pensar en ella cada vez que el día no llegaba. Y podía perderme en los ojos de otra espera, o en las manos de otra vida. Y al final, tu nombre siempre me permitía acertar el camino.

En su momento, te quise lo suficiente. Pero no supe quererte demasiado. No tuve el valor para poder creer en la importancia de las cosas que se alimentan recíprocamente, para luego crecer por separado hasta que se vuelven a juntar para siempre.

Dicen que la nostalgia es algo curioso. Dicen que nos hace desear cosas que realmente no queremos tener.
Es mentira. Recuerdo nuestros viajes juntos a La Pedrera, y daría lo que fuera por tenerlos una vez más. Por verte al lado de ese mar abierto, y sentir que el mundo cobraba impulso.

Los dos primeros libros que publiqué eran para vos. Omití las dedicatorias. Después me sentí como si hubiera tratado de tapar el sol con la mano. No lo había logrado. Lo único que había hecho era restringir mi visión.
Siempre escribí historias sobre vos, y sobre mí. Pero nunca usé tu nombre. Y yo directamente no figuraba en ellas.

No te dije que te quería a tiempo.
Pero ahora te lo digo para siempre.
Quiero creer que ambas cosas se compensan.
Pero sé que no.

Muchas veces, las personas no tenemos lo que queremos.
Simplemente, tenemos lo que nos merecemos.
Y yo me merezco esto.
Tenerte, y no tenerte.

Voy a buscarte la próxima vez que vaya a La Pedrera.
Sé que hay lugares donde quedó la marca de tu sonrisa.
Quizá pueda abrazar tu voz una vez más.
Quizá vea tu sueño reflejado en el mar, como si fuera una ventana que da al mañana.
Una parte de mí quiere creerlo, aún cuando sé perfectamente bien cual es la verdad.
Voy a tenerte, y no tenerte.

Esa parte de mí que te tenga, va a ser la más feliz del mundo, aunque sea solo por el instante que dure tu recuerdo.

Y esa parte que no te tenga, podrá ser la más importante de la historia de otra persona, de alguien que sepa sonreír con su mirada, que se sorprenda y me sorprenda cada vez que le diga que nunca es tarde para querernos como si fuera la primera vez.