ENTONCES EL MUNDO

entonces el mundo

                                                                                                                                 (Fotografía: Mauro Martella)

ENTONCES EL MUNDO

Hay dos anocheceres de otoño.
Pero solo una paz interior.
Hay dos cuerpos abrazados al cielo.
Pero solo un perdón en la tierra.
Hay dos instantes que son pasajeros.
Pero solo uno podrá regresar.

Y no es la luna que inventa conspiraciones, ni los días perfectos que ya no son parte del paisaje.
Somos nosotros.
Nosotros somos los de entonces.
El mundo también.

Y las calles corren.

I

Lo veo pasar todas las tardes. Lo sigo con ojos que son testigos de la distancia, y después mi temor cuenta su recuerdo.
Creo que le debo algo.
Le debo mucho.
Le debo toda esta fragua.

Pero tengo que aprender a verlo menos, así un día voy a poder verlo mejor. Y quizá entonces pueda darle mis últimos árboles, y algunas respuestas que encadenen el azar.

Pero entonces el mundo también lo ve pasar. Y escribe con dedos de taquígrafo que ya recuerda su mejor vez.

Y las calles corren.

II

Pienso en ella.
Es el final de un margen de error.
Me imagino que está de vacaciones. Con sus amigos. En la playa.
Me imagino el ruido de las palmeras. La felicidad del mar. La noche prestada.
La risa de Ana.
Y me imagino a sus amigos, demorando mucho.
Y me imagino la felicidad.
Y ella se tenía que haber dado cuenta. Tenía que haber sabido que sus cartas podían dejar mis cenizas llenas de sangre.
Ella no me dijo nada, ella me dijo “la puerta mejor cerrada es la que se deja abierta”.
Y entonces el mundo habló por ella.

Y le compré un anillo y nunca se lo pude dar.
La felicidad.
(Aquel día, el vendedor me dio mal el cambio).

III

Y vos que no me ves.
Y yo que veo el sol en tus riberas.
Y que tu chaqueta es negra. Y tu pelo negro. Y tu camisa blanca. Y mi pelo gris.
Y que tu espalda siempre miente.
Y que las calles corren.

Y entonces el mundo despierta.
Y yo todavía sueño que un alma no tiene por qué ser un puente tan lejano.
Todavía creo que podemos perdonar y perdonarnos.

Y entonces el mundo no me importa tanto.

Pero las calles corren.
Y un día van a tropezar, y se van a venir abajo.
Y se van a caer sobre todo lo que fuimos.

Y nos van a quemar las manos.

 

 

NOTAS

*Escribí “Entonces El Mundo” el jueves 13 de marzo. Cuando desperté al día siguiente, decidí retirarme como escritor. Lo había pensado por primera vez en setiembre de 2013,  cuando escribí el prólogo de la edición española del libro: “Qué Color Tiene La Lluvia”.

*El texto fue incluido en el segundo sencillo del CD Ayer La LLuvia, publicado el  18 de setiembre: Contando Desde Atrás.

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