“Convertir El Silencio en Canción”: Nota en Semanario Voces (por Mauricio Rodríguez)


Tuve la posibilidad de conversar con el periodista Mauricio Rodríguez del Semanario Voces sobre Los Últimos Árboles, y la nota salió publicada ayer. La comparto ahora por este medio, y agradezco una vez más a Mauricio por toda la consideración prestada.

La foto fue tomada por Jhona Lemole en la presentación del disco en Tractatus. En la imagen, People & People en el escenario.  

semanario voces

Convertir El Silencio En Canción

El periodista y traductor Emilio Pérez Miguel presenta un disco digital colectivo llamado “Los Últimos Árboles”. El proyecto tiene el gran mérito de mezclar artistas emergentes con quienes ya tienen una destacada trayectoria. Están desde Fernando Santullo hasta la española Queyi, que grabó junto a Ana Prada. El disco fue presentado el pasado 24 de junio y tendrá un nuevo evento el 10 de julio en Tractatus.

Emilio Pérez nació en 1979, es traductor público de inglés y ha participado de distintos talleres literarios. Su acercamiento al mundo de las letras derivó en la publicación de dos poemarios: “Once” (2009) y “Ten” (2010). En 2013, publicó “Ayer La Lluvia” (Rumbo Editorial), compuesto por once cuentos cortos y una novela. El libro fue presentado por distintos artistas y no se vendió, sino que se obsequió como forma de acercar a los jóvenes a la lectura. Luego se transformó en disco. Varias bandas y músicos amigos que conoció Pérez en el camino fueron incorporados en forma más o menos sutil a las historias incluidas en el libro. De manera que la música y la literatura interactuaron en cada uno de los relatos. De esa experiencia fue armando un libro que nunca publicó, hasta ahora, llamado “Los Últimos Árboles”.

En 2014 Pérez había decidido dejar de escribir. Pero reescribió aquel libro y lo transformó en este disco digital colectivo. Además, dedica gran parte de su tiempo a la música. No solo a escucharla sino a divulgarla: es editor de cultura en ElDiario.com.uy, colabora con el portal Cooltivarte.com y desde 2009 tiene un blog sobre música llamado MusicKO, donde se dedica a difundir nuevas bandas. También es parte de dos sitios en Argentina: Acá Pasan Cosas y Indie Hoy.

¿Por qué decidiste no escribir más?

Idea Vilariño sostenía que una de las pocas cosas que podemos exigirle a los artistas es que nos den un buen ejemplo de conducta. Y en mi vida el arte cumplió siempre un rol estrictamente terapéutico.

En 2013 edité “Ayer La Lluvia”, un libro que se presentó en eventos musicales y literarios durante un año por todo Uruguay, y que eventualmente dio lugar a un disco colectivo.  Esto me permitió realizar mi gran ilusión de ser músico, y cuando culminaba el proceso me sentí recompuesto como ser humano ya que pude sobreponerme a ciertas carencias que me habían acompañado hasta entonces, como una sombra pertinaz. Y ya no me pareció lícito continuar remitiéndome a la creación artística como vía para entender la realidad.

En un punto también comencé a cuestionarme qué tan suficientes son las palabras para activar los procesos internos y externos que coadyuvan a la mejora de la sociedad.  Y cada vez me convencí más y más de que la única forma realmente válida para predicar es recurrir a las acciones, y no a las palabras.

¿De qué manera se conecta este proyecto con “Ayer la lluvia”? ¿Este disco es una nueva mirada sobre el libro?

Es un compilado de música independiente que a su vez espeja un libro que dejé inédito, que cubre precisamente el período en el cual opté por desvincularme de la escritura. Ambos tienen el mismo nombre: “Los Últimos Árboles”. Cronológicamente, entonces,  los sucesos descritos en “Los Últimos Árboles” son posteriores al libro “Ayer La Lluvia”.

“Ayer La Lluvia” me hizo abandonar la escritura. “Los Últimos Árboles” como libro narraba el porqué de esa decisión; era como una crónica del silencio. Y “Los Últimos Árboles” como disco lo que hace es convertir el silencio en canción. Lo que me parece bastante terapéutico, también. Creo que hay un cierto valor en lograr decir que uno se puede curar con aquello mismo que lo había enfermado.

¿Por qué elegiste como título “Los Últimos Árboles?

Entre otras (muchas) acepciones que le atribuyo, es un modo muy elíptico de referirme a las últimas hojas que escribí.

La frase en sí apunta a una novela corta de Harlan Ellison, un autor americano de ciencia ficción conocido por su impronta iconoclasta. Esa novela se titula “El Pájaro De La Muerte”, y hay un pasaje de gran belleza cerca del final, cuando el protagonista y su némesis se encuentran “en el bosque de los últimos momentos”. Esa frase la encofré, y la llevé siempre conmigo. Y hoy quedó plasmada en la concreción de este proyecto.

¿Qué aportó al proyecto cada artista, por ejemplo Santullo, Ana Prada o Queyi?

Toda creación individual es una creación de partes. El artista se vale de una inteligencia colectiva de la que hizo acopio durante toda su vida. La existencia de este disco colectivo vendría a ratificar eso, solo que del modo más manifiesto de todos.

El disco tiene tantas canciones como textos tenía el libro: diecisiete.

Mención especial para lo que pasó con Center (que ahora se dan a conocer como People & People). Mi vínculo con ellos surge por Matías Mautone, guitarrista de una banda que tocó en uno de los eventos de Ayer La Lluvia (el trío de jazz Nimbo – ellos de hecho debutaron en aquel evento).

Por intermedio de Matías, les pedí que escribieran una canción para incluir en un compilado de bandas uruguayas, argentinas y españolas. Pero nunca les mencioné que la canción se insertaba en un disco conceptual, y que formaría parte de una historia más abarcadora.

Hice eso en parte porque no quería condicionarlos, y porque si bien solo conocía a Matías sé muy bien que cada uno tiene los amigos que se merece. Y lo mismo aplica a las bandas.  Y el resultado fue tan pero tan acorde que esa canción me hizo desestimar de plano la publicación del libro.

¿Qué sentiste cuando el disco quedó terminado?

Me sentí muy aliviado. Porque el disco narró la historia de modo tal que obliteró la existencia del libro. Hasta ese momento, pensaba publicarlo o presentarlo al público de algún modo.  Pero ese tema y el de Melany Martínez (“El Mar Se Escapó”) le infundieron un nuevo aire a la historia. Y opté por quedarme con esa reversión.

Algo que me parece fundamental es que los artistas puedan transgredir su encuentro con la audiencia, sobre todo en un país como Uruguay donde el público tiende a escuchar por inercia. Lo difícil es llevar gente a los toques. Y si un artista logra redefinir o repensar su encuentro, indefectiblemente se va a estar acercando a un nuevo grupo de oyentes.

People & People por Jhona Lemole

¿Cómo tenés planificado seguir adelante con este proyecto?

La premisa es realizar presentaciones conjuntas de ambos lados del Río de la Plata, y acercar tanto a artistas como a públicos que hasta ahora estaban inconexos.

A principios de agosto tenemos los primeros eventos con extranjeros en Uruguay, y en esos días también vamos a editar un EP titulado “Palabras”, con una canción muy importante que por una cuestión de tiempos no pudo ingresar al disco, y que vamos a presentar en ese formato, junto a su video correspondiente.

¿Seguís con la idea de no escribir más, o este tipo de proyectos te animan a rever tu posición?

Sí. Como decía Ceratti, “saber decir adiós es crecer”. Y no me gusta la idea de que llueva sobre mojado. Es como seguir solo un mismo camino, al final vas a terminar retrocediendo. De todo se aprende. Tuve la alegría y el privilegio de aprender junto a estas personas. El ayer no es que deje de existir, pero se queda ayer. Ahora es un buen momento para consustanciarse con el mañana.