Ayer La Lluvia (2013 – 2014)

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Editado en 2013, el libro Ayer La Lluvia  dio lugar a un ciclo de 17  presentaciones musicales y literarias entre junio de 2013 y agosto de 2014. Artistas emergentes (y en muchos casos debutantes) actuaron junto a músicos experimentados, en escenarios hasta entonces ajenos a ese propósito. El Pony Pisador, Polo Prado, Hay Agite y la Sala Experimental de Malvín nunca antes habían hospedado un evento literario. Pero principalmente, el libro se presentó dos veces en la Sala Zitarrosa de Montevideo – al inicio mismo (24 de junio de 2013) y al final (3 de agosto de 2014).

Las presentaciones de Ayer La Lluvia se estructuraron en tres giras distintas, y en el evento despedida participó la banda argentina Cuentos Borgeanos. Su líder y fundador Abril Sosa (el baterista original de Catupecu Machu, con quien entablé un hermoso vínculo a raíz de esta nota) accedió encantado a participar, ya que el evento era a beneficio del Hospital de Niños Pereira Rossell. Ni él ni su banda cobraron nada por presentarse en la Zitarrosa, y ese gesto es aún más encomiable cuando tenemos presente que la banda ha compartido el escenario con artistas como The Police, 30 Seconds To Mars, Beck y The Killers.

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Luego siguieron una serie de encuentros musicales y literarios. La constante fue que en todos participaron músicos extranjeros : Maca Mona Mu, Albrío, Nefta Lee…

El libro nunca se vendió, sino que en cada evento se obsequió al público con la entrada. O se cambió por un juguete. Si bien el evento despedida fue el más mentado, hubo dos más a beneficio de centros CAIF en el interior del país durante la gira de verano, y otro a beneficio del Hospital Pereira Rossell en diciembre de 2013. En éste, participaron Christian Cary y Buentiempo (banda integrada por su hijo Lucas, que debutó en el circuito de los boliches montevideanos esa noche).

En total, me presenté en vivo con 108 músicos diferentes. Un porcentaje importante de ellos debutó en el marco de las presentaciones del libro.

Y también debutaron fotógrafos, un equipo de filmación, un cineasta y un diseñador gráfico. Y en un encuentro musical/literario al término de 2014, inauguramos el escenario del Bar Tundra en Montevideo.

La difusión de estas actividades fue de la mano con 142 entrevistas en radio, la gran mayoría en vivo y en directo. Hicimos un esfuerzo denodado por asistir a todos los programas que nos fuera posible. La experiencia de Ayer La Lluvia abarcó desde Azul FM, Océano, Radio Sarandí y Emisora del Sur a radios comunitarias en La Teja, El Cerro, Barros Blancos y Puntas de Manga.

A esto hay que sumarle las notas que nos hicieron en la televisión abierta y en canales de cable (incluyendo una muy esclarecedora en “Esta Boca Es Mía”), y las notas publicadas en medios impresos y digitales (como ser en el suplemento Sábado Show de “El País”).

Los artistas con los cuales compartí el escenario en más oportunidades fueron Nico Sánchez y Maca Mona Mu – cuatro y cinco eventos respectivamente .

Nico participó de ambas presentaciones en la Sala Zitarrosa, y fue el único artista que tuvo al menos un evento en todas las giras.

Por su parte, Mona fue la única persona que actuó en una presentación del libro en la cual yo no llegué a participar. Esto ocurrió en Peteco Restopub de La Paloma. Habíamos alcanzado el último evento de la gira de verano, y éste debió ser cancelado debido al diluvio que sobrevino mientras ella tocaba su primer set de la noche.

El libro dio lugar a un disco con 17 temas – uno por cada evento realizado. La gran mayoría pertenecen a artistas uruguayos, y más de la mitad son inéditos. Uno fue grabado exclusivamente para el álbum: “Buscando” de Buentiempo.

El CD también incluía el epílogo del libro (“Nada Fácil Esconder El Sol”) y un texto nuevo titulado “Medio Siglo”.

En total, del disco extrajimos tres canciones como sencillos, y ellas encarnan cada una de las tres giras efectuadas.

La presentación del disco en la Sala Experimental de Malvín (7 de junio de 2014) fue el inicio de la gira despedida, y ese día también hice pública mi decisión de retirarme como escritor para sorpresa de todos, y me incluyo – proyectaba anunciarlo en la Sala Zitarrosa, cuando el libro se despidiera definitivamente en agosto.

Pero ese día sentí que estaba capacitado para empezar a dejar ir algunas cosas. Mi sueño siempre había sido tocar en una banda, y editar un álbum. Y ese día, finalmente tenía un disco que articulaba de maravilla mi mundo interior.

Hoy también es sabido que los diecisiete eventos del libro los hice por amor a alguien, y eso es un error. Las cosas no se hacen por amor. Se hacen con amor, y punto. Y si bien comprendí y asimilé eso, seguir escribiendo solo perpetuaba una situación que era nociva tanto para mí como para la otra persona involucrada. Así que dejar ir a la escritura fue una forma de dejarla ir a ella.

A partir de ese momento, pasé a trabajar únicamente como periodista. Y fueron meses alucinantes. Entrevisté a Fernando Cabrera, a Martín Buscaglia, a Rubén Olivera, a Diego Drexler… toda esa actividad se explicaba (y se explica) por mi afán de entender un poco mejor qué alimenta el alma de otros creadores, y así lograr comprender la mía un tanto mejor.

Y tener la posibilidad de contar la historia de gente ordinaria que hace cosas extraordinarias (como son todos los músicos que cultivan su arte en Uruguay) es una de las experiencias más edificantes que he tenido.

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También tuve el privilegio de entrevistar a artistas extranjeros como Javier Calamaro, Eruca Sativa y Queyi, y de asistir a eventos en Argentina. Estos incluyeron la presentación oficial de “Postales” de Cuentos Borgeanos en el Teatro Vorterix, y un evento compartido por Albrío y Antonio Birabent en el Centro Cultural Rojas de Buenos Aires.

Siempre he pensado que los artistas estamos sobrecapacitados para una tarea que es la creación, y no estamos capacitados para la vida misma. La experiencia de Ayer La Lluvia me proveyó de ciertas herramientas y conocimientos imprescindibles para tener una existencia más armónica.

Dos libros en español posteriores a “Ayer La Lluvia” quedaron inéditos, más todos los textos en inglés que nunca fueron publicados antes (“Ten” recoge solo una ínfima parte de mi producción es esa lengua).

De los libros en español que no vieron la luz, el más interesante es “Los Últimos Árboles”. A ese libro corresponden “Entonces El Mundo”, “La Casa De Las Estrellas” y “Calles”. Y ciertos textos que he leído en algunos eventos o radios pero que nunca publiqué en ningún sitio (como “Perro”, o “Los Lugares Donde Antes Íbamos Juntos”) se enmarcan también dentro de dicha obra.

Tienen una impronta muy distinta, y si bien creo que objetivamente se posicionan entre los mejores que he escrito también reconozco que son la clase de composiciones que deliberadamente evité incluir en Ayer La Lluvia. Carmen Pi (quien inspiró el título del libro con su versión de “Afuera la Lluvia” de Buitres) me dijo una frase que nunca olvidaría cuando la entrevisté para Cooltivarte: “los artistas tenemos mucha oscuridad adentro. No necesitamos más”. O (como me dijo la persona clave en el proceso cuando le comuniqué mi decisión de no escribir más), “no hay que hacer cosas que nos dañen el alma”.

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Así que es precioso llegar a esta instancia, y realizar un balance tan gratificante. Me alegra haber llevado adelante estos eventos con personas que no siempre compartieron mi misma visión del arte y su cometido en el mundo, pero que tuvieron la grandeza interior para sumarse a esta aventura que fue Ayer La Lluvia. Con sus textos sobre diversas formas de amor, lo que el libro planteaba era que en la vida hay que saber convivir con los demás. Y mediante tantas (y tan variadas) presentaciones, esa filosofía pasó a habitar todo lo que hacemos.

En mi caso, ya transcurrieron seis meses desde que abandoné la escritura. Como decía Bartebly (el personaje del intrigante relato de Melville), hoy “prefiero no hacerlo”. Prefiero celebrar la vida en la vida misma, no en las páginas de libros.

Y entender que no toda lluvia es noche.

 

Gracias a todos, muy felices fiestas y mejor comienzo de año.

Emilio