ASESINOS

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ASESINOS

Víctor paseaba su mano por la pared que los separaba una vez por año. Estaba del lado más cercano a la superficie. Miguel, del lado en el cual las decisiones más valiosas son aquellas que se toman por segunda vez. Dormía desde hacía tiempo. Soñaba que había desaparecido detrás del so- nido de unas puertas que un día se abrirían tanto que ya la conciencia de nadie lograría pasar a través de ellas.

Víctor no lo sabía, pero cada vez que el apagarse de su mano se detenía en esa pared, Miguel se despertaba. Víctor no tenía idea. Miguel se despertaba  como si su mano al tocar esa pared tan baja, casi inexistente, estuviera tocándolo a él.

Cuando despertaba, Miguel sentía el dolor de no tener más huesos. Era un dolor extraño. Era un error extraño. Nada de esto debería haberle ocurrido. Pero le había ocurrido. Y nadie debería estar despertándolo.

Víctor estaba del lado más cercano a la superficie. Sus ojos eran esa superficie. Su mano elegía esa pared. De no haber existido, él hubiera podido crearla. También ignoraba eso.
Pensaba,  si aquel momento llegara por primera vez
Esperaba. Nada ocurría.
En el anuncio de una soledad caída, él decidió hacer un mundo con nuestras vidas…Y eso marcó toda la diferencia.
Dicho esto, desaparecía. Se convertía en una diferencia más.

Miguel se quedaba sintiendo ese dolor extraño.

Le costaba mucho volver a dormir.

 

NOTAS:

*Este micro-cuento trata sobre el amor propio. Puntualmente, refleja la angustia que me ocasionó dejar de escribir en inglés, y adoptar el español como principal herramienta de comunicación. Sentí que había dejado una parte de mi encerrada en un lugar al que ya nunca tendría acceso. Y esta es precisamente la peripecia narrada en “Asesinos”.

*El título original era “Un Mundo Con Nuestras Vidas”, inspirado por la frase de la canción de 10.000 Maniacs “Few And Far Between”:

Do you want to make a world with our lives?
Well, you’d better soon decide
Or you can forget it

[¿Quieres hacer un mundo con nuestras vidas?
Bueno, mejor decide cuanto antes
O puedes olvidarlo]

Pero me impresionó mucho el título de la tercera parte del último libro de “Los Juegos de Hambre” cuando lo estaba leyendo.
Pasar la hoja y toparme con estas palabras tuvo un impacto realmente fuerte, en vista de cómo evolucionaba la historia:

los juegos del hambre (2)

Me pareció que esa sola palabra resumía perfectamente lo que quería transmitir, y que lograría predisponer mejor a los lectores si la empleaba como título. Por eso (y porque me pareció la forma más acertada de rendirle tributo a uno de  los libros juveniles más interesantes que he leído), decidí que “Un Mundo Con Nuestras Vidas” pasara a llamarse “Asesinos”.

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